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viernes, 12 de octubre de 2007

TODO Y NADA


El helado más grande del mundo. Un cucurucho que tenía una montaña de granizado y, arriba, otra montaña más alta de chocolate . Una obra de arte. Monumental. Demasiado grande. Salí orgullosa, con sonrisa de oreja a oreja rumbo a la vereda.
No sé si fue el choque de aires, el sofocón caluroso de verano, pero en segundos el helado comenzó a derretirse y deslizarse peligrosamente. Sentí terror. No alcancé a llegar al auto donde me esperaba mi familia, que el helado cayó al piso. Como si una guillotina hubiera decapitado ese hermoso óvalo de chocolate. Mi mano sostenía el cucurucho, cucurucho manco, vacío de helado.
Y no. No me compraron otro.

4 comentarios:

Daniel T. dijo...

...mucho me preguntè por que en los ultimos años ,generalmente cuando voy a tomar helado me pido 1/4 (viene en el potecito de telgopor). En realidad hay veces que hasta no lo termino...pero creo que me das una de las respuestas a mi interrogante. Tomar helado en cucurucho, para algunos, es una odisea...

Ana (la renga) dijo...

me gusto mucho lo q escribiste!!!
como q no te compraron otro helado???
tu mama no te daba todos los gustos, a vos y a tu hermana???
un beso!

ojos de suri dijo...

Daniel T.,ah! es imposible que yo no termine mi cuartito!, y es verdad, también dejé de comer en cucurucho...


Ana (la renga),mi mamá a veces, nos daba todo los gustos, no siempre. Pero sí nos enseñó a darle mucho valor a todo, a cada cosita, porque costaba mucho trabajo. Y le agradezco esa enseñanza.
(Me crié como era "antes", los chicos no pedían nada... en cambio, ahora, los chiquitos arremeten con todo).

La Aguatera dijo...

Ummmm!!! Qué rico!!! Yo tb siempre termino mi cuartito... aunque sea a mi velocidad de tortuga!!! jaja!! :)

Besitos!!!